Rinoplastia: arte y técnica

rinoplastia valencia

La rinoplastia es una de las cirugías más complejas que existen. En ella cada milímetro cuenta, cada detalle, cada decisión. El resultado final de esta cirugía es la suma de pequeñas actuaciones sobre su estructura, siempre con la intención de mejorar y no de cambiar. 

Cuando nos adentramos en la rinoplastia debemos separar dos vertientes para su análisis. La parte artística y la parte técnica, si bien ambas van de la mano y son inseparables conviene su análisis estructurado. 

La parte técnica determina que realicemos la rinoplastia abierta o cerrada, cuando hablamos de rinoplastia cerrada realizamos la cirugía en alrededor de una hora y está principalmente indicada para narices con poco defecto, su contrapartida principal es que el cirujano ve lo que quita pero desconoce el estado de los elementos que deja de la nariz por lo que son más frecuentes las secuelas funcionales. 

En la rinoplastia abierta exponemos al completo la nariz, su duración ronda las tres horas pero presenta la ventaja de que permite comprobar la realidad de cada estructura y valorar cada actuación sobre cartílago y hueso de forma individualizada de forma que podemos asegurarnos de dejar estructuradas las válvulas nasales interna y externa determinantes para la respiración. Asimismo la rinoplastia abierta presenta la ventaja de permitirnos observar asimetrías internas o déficitis estructurales y corregirlos. 

Dentro de la innovación técnica, la rinoplastia ha permanecido anclada durante décadas sin mejoras reseñables, se trataba de una cirugía artesanal, basada en el empleo de escoplo y cincel, al estilo greco-romano para modelar el hueso nasal. En los últimos años la rinoplastia ha sufrido un cambio absoluto con la aparición de los ultrasonidos aplicados al hueso nasal, mediante ellos conseguimos modelar el hueso sin realizar actuaciones agresivas sobre el mismo. Ello comporta menor inflamación y un postoperatorio liviano sin dolor y con una recuperación precoz. 

La diferencia principal que aporta el empleo de ultrasonidos es que nos permite evitar romper el hueso, ello es especialmente relevante a nivel estético ya que al realizar la cirugía con cincel, escoplo y martillo al iniciar las osteotomías el hueso no se rompía exactamente donde generábamos el golpe sino que progresaban fracturas indeseadas en cuanto a su rectitud debido a que el hueso no es una estructura maciza como el mármol. Cuando empleamos el ultrasonido actúa por capas exactamente en el punto que nos encontramos consiguiendo trazos de fractura lineales que nos permiten una mejor definición de la nariz.

Cuando analizamos la parte artística partimos de que no existe una nariz perfecta, sino una nariz que bajo el prisma de cada individuo es más o menos estética. Es decir, es una cuestión subjetiva. A ello, debemos sumarle el hecho de que no buscamos una nariz perfecta para un paciente, sino mejorar su nariz tratando de que sea su mejor nariz posible, siempre dentro de los cánones de armonía proporcionalidad y naturalidad. 

Dependiendo de la región del mundo en la que nos encontremos, podemos encontrar que una nariz respingona con una punta excesivamente rotada pueda ser atractiva como ocurre en la zona de europa del este, mientras que esto en España es totalmente indeseado, lo mismo ocurre con los dorsos recto o con curvatura. Es por ello que el gusto personal del cirujano y conocer los deseos de cada paciente es clave en esta cirugía. 

Durante los últimos años han surgido modelos 3D que buscan sustituir la parte creativa artística del cirujano por un modelo informático. Su principal virtud es que permiten conocer mejor el deseo de cada paciente al poder modelar su nariz sin límite, el problema viene cuando lo que nos muestra la pantalla es falso y frecuentemente irreal ya que no es alcanzable mediante una cirugía que mantenga la funcionalidad de la nariz. Es por ello que tras un auge inicial su uso ha disminuido de forma importante entre los cirujanos plásticos. 

Entonces, ¿cómo sabemos el resultado de una rinoplastia? La respuesta es que no lo sabemos, lo intuimos, lo visualizamos pero no podemos saberlo hasta ver la realidad de los componentes internos, su elasticidad, cómo se comporta el hueso, la estabilidad que mantiene, su orientación respecto a las otras estructuras… La forma ideal de acercarse a ese probable resultado es dejarse asesorar por un especialista y que nos muestre casos reales propios similares al nuestro, lo que ha conseguido, lo que estima que conseguirá y en base a ello decidir si esa concepción artística de ese cirujano se adecua a la nuestra y a los que queremos conseguir. 

Comments 6

  1. La verdad es que realizar una rinoplastia con un resultado deseado y natural es todo un arte. Requiere mucha profesionalidad y alto conocimiento y práctica en sus distintas técnicas. ¡Gracias por compartir este post tan interesante! Un saludo.

    1. Post
      Author
    1. Post
      Author
    1. Post
      Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *