Mitos sobre el Botox

botox

Botox… que miedo!!! Esta es la reacción de muchísimas pacientes cuando oyen esa palabra: botox. 

Y es normal! Vemos muchas caras horribles por la calle, por la televisión, hasta casi las vemos escuchando la radio! 

Algo que resulta especialmente relevante es: de dónde viene ese miedo? Y por qué al botox? Acaso no se deben esas caras horribles a otras técnicas? 

Analicemos qué es el botox, sus efectos positivos y posibles efectos negativos y los mitos sobre él.

El botox es una molécula que actúa sobre el nervio. Cuando se manda un estímulo el nervio libera unos mediadores que estimulan al músculo para contraerse. El botox actúa precisamente en esa zona impidiendo que libere ese mediador de forma intensa y por tanto disminuyendo ese estímulo. 

Mito 1: El botox da volumen. En el último libro de Dan Brown, Origen, habla de una mujer con los labios llenos de botox. Falso absolutamente. El botox no aporta volumen, sólo actúa en la contracción muscular. Por lo tanto cuando vemos una cara hinchada: no es botox, suele ser hialurónico!

Mito 2: El botox impide la expresión. Entendible pero incierto. El botox debe hacer un bloqueo parcial de las fibras musculares de forma que no hundan la piel para crear la arrugar, pero no tanto como para impedir la expresión. Aquí entramos dentro de los efectos posible negativos: aquellos pacientes en los que el músculo es muy débil con dosis pequeñas de botox tienen un bloqueo mayor del deseado y por eso no gesticulan. 

Dentro de esto hay un tema muy interesante y es la falsa sensación de no poder las cejas, en mi caso cuando lo empleado en mi mismo me ha generado esa sensación. Ello se debe a que el Botox se emplea para elevar la ceja, y cuando ésta se eleva su punto de partida es más elevado y por tanto menos recorrido. 

Asimismo, encontramos con frecuencia pacientes que no saben elevar las cejas o fruncir el ceño voluntariamente. En estos casos sufren pensando que no mueven pero cuando hablan lo hacen sin problema. En algunos casos hasta les grabamos videos hablando para que sean conscientes de la naturalidad de sus movimientos. Cuando se le tiene miedo a algo es normal pensar en que va a producir algo negativo y el cerebro es muy poderoso. 

Mito 3: Una vez te lo has puesto ya no puedes parar! Vas a necesitarlo de por vida. Es cierto que vas a quererlo, pero no a necesitarlo. Todos nos acostumbramos a lo bueno con sencillez y lo querremos mantener. 

La misión principal del Botox es prevenir la rotura de la piel, evitar el envejecimiento prematuro de la piel, como efecto extra, disminuye las arrugas de la cara generando un mejor aspecto. Cuando su efecto desaparece nuestro aspecto es mejor al previo al tratamiento y no necesitamos de forma imperiosa volver a pincharlo.

Mito 4: El botox baja las cejas. El botox nos permite controlar la altura de las cejas dentro de un orden. En pacientes jóvenes, con una frente sin exceso de piel, y una buena musculatura, podemos conseguir elevar la cola de la ceja. Esto nos proporciona un aspecto más despejado, más saludable, menos cansado y de mejor cara. Sin embargo en pacientes con exceso de piel o músculos débiles no conseguimos marcar este efecto. 

Sí que existe un grupo de pacientes  en los que el botox desciende las cejas. Se trata de aquellos pacientes que, por tener exceso de piel en párpados junto a la ceja baja, compensan de forma continuada con su músculo frontal para mantener la mirada abierta. En este grupo de pacientes, es frecuente, que, incluso con la dosis correcta de botox, no consigamos subir la ceja. Incluso, durante las primeras semanas, pueden tener la falsa sensación de bajada de ceja, al notar que no consiguen movilizar completamente la piel del párpado superior. 

Mito 5: Se cae el párpado. Más que un mito, se trata de una complicación. El botox tiene un poder de difusión determinado. Es decir, lo pinchamos en un punto concreto pero ejerce su acción más allá. Habitualmente, cuando empleamos marcas de primera línea, como Vistabel, la difusión está controlada y sabemos que es de en torno a 1cm desde el punto de inoculación. Es por ello que dejamos libre de botox el área que enmarca el párpado, sin realizar pinchazos 2cm alrededor de este. Los casos de ptosis parpebral o dificultad de elevar el párpado son muy escasos. 

Cuando acuden a nuestra consulta pacientes con este problema derivados de otros centros, empleamos tratamientos de toxina y anti toxina e incluso tensores para minimizar el problema. Sin embargo, y dependiendo de la dosis empleada puede durar hasta tres meses. Siempre recomendamos ese área de 2cm de no aplicación de toxina, incluso si hay arrugas marcadas, y en caso de tener que pinchar esa zona hacer a nivel intradérmico y en varias sesiones para evitar la difusión del producto que puede ser variable entre pacientes. 

Mito 6: El botox no me hace efecto. Ante esta frase tenemos varios escenarios. El más frecuente es que el inicio de su acción todavía no ha llegado. El botox necesita entre cuatro y diez días para inciar su acción. Otro escenario posible es que la cantidad empleada a sido escasa. 

También puede deberse a una incorrecta aplicación del mismo o a una mala conservación térmica del producto. Y en casos más raros puede venir dado porque el paciente haya tenido exposiciones previas a botox sin separarlas en el tiempo, por ejemplo, alguien que se pincha botox cada dos meses, y con ello ha desarrollado anticuerpos contra el botox y ya no le produce efecto. En este último caso hay que cambiar de marcar de botox para solventarlo.

Mito 7: No quiero tener cara de haberme puesto botox. Efectivamente nadie quiere esa cara. Pero esto no depende del botox, pobre toxina que la culpamos de todo. Cuando vemos a alguien con un buen botox no pensamos: maravilloso que bien le han puesto el botox, una fantasía de toxina. Sólo percebimos aquellos casos en los que su colocación es excesiva, errónea o descompensada (como cuando se pincha botox por zonas que genera caras raras). Los casos con resultados excelentes, son aquellos en los que nadie percibe qué tratamiento se ha realizado, y sin embargo, ven a la persona con mejor aspecto: esa es la clave del éxito. Buscar naturalidad y hacer que menos sea más. 

El botox es un tratamiento excelente, con un elevado índice de satisfacción cuando se emplea de forma correcta. Presenta una tasa de repetición de tratamiento una vez finalizado su efecto de más del ochenta y cinco por ciento. 

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