Anestesia en Aumento de Pecho

aumento pecho antes después

Uno de los motivos más frecuentes de preocupación en la cirugía de aumento de pecho es la anestesia. ¿General? ¿Sedación? ¿Local? 

Es lógico que sea un motivo de preocupación, se trata de una cirugía y debe hacerse con la máxima seguridad para la paciente. Lejos de lo que se piensa habitualmente una anestesia general no es más peligrosa que una anestesia local o una sedación. Todo depende del nivel de profundidad de la anestesia general. 

En Clinica Noval hemos desarrollado un sistema dual para la anestesia en el aumento de pecho, combinando anestesia local y general con mascarilla laríngea superficial. Para ello antes de iniciar la cirugía mediante control ecográfico bloqueamos los músculos pectorales, los nervios del tórax y los nervios que llegan a la zona que vamos a incidir. Ello nos permite poder realizar una profundidad anestésica mínima. 

Cuando se realiza una cirugía bajo anestesia general común el paciente siente dolor, al menos su cerebro, ello desencadena toda una cascada inflamatoria y dolorosa. El paciente no es consciente del dolor debido a que su nivel de conciencia está disminuido pero el proceso doloroso se está produciendo. Ello implica que necesitamos una “cantidad” elevada de anestesia general para que el paciente no se despierte por el estímulo doloroso. 

La clave de nuestro sistema es que engañamos al cuerpo de la paciente. Al bloquear los nervios pectorales y de todo el pecho no se comunica al cerebro que se esté produciendo un proceso doloroso. Es como si cortáramos durante un rato los cables que informan al cuerpo de que se está realizando una cirugía. Ello nos permite que el nivel de anestesia general sea mínimo. 

Para mayor control realizamos un control encefalográfico (de las ondas del cerebro) continuo de forma que en caso de que se llegue algo de información podamos volver a bloquear esos nervios.

En la cirugía de aumento de pecho empleamos antibiótico, relajantes musculares, antiinflamatorios, y otros fármacos. En nuestra opinión mediante esta técnica conseguimos que el riesgo anestésico sea mínimo dada su leve profundidad y además tenemos un acceso completo a la vía respiratoria de la paciente. Esto nos permite que en caso de que se produzca cualquier tipo de alergia a algún fármaco o cualquier evento inadvertido tengamos un control absoluto de la paciente.

Cuando hablamos de la posibilidad de realizar la cirugía con sedación, tenemos la ventaja de que el proceso anestésico es mucho más rápido, ya que empleamos menos tiempo en quirófano y hace más factible que la paciente abandone a las horas el hospital. Sin embargo, con los niveles tan bajos de anestesia general que empleamos con la técnica dual nuestras pacientes pueden regresar a su domicilio a las seis horas sin dolor, si bien esto lo decide cada paciente en función de cómo se encuentre, nadie debe regresar a su domicilio hasta que no se encuentre recuperada de forma óptima. Asimismo, con la sedación no tenemos control sobre la paciente y en caso de cualquier complicación requerimos una intuvación de emergencia. 

Otro aspecto a valorar es la tasa de complicaciones. Cuando realizamos la cirugía con sedación su nivel el variable a lo largo de la cirugía. Ello determina que la frecuencia cardiaca y la tensión varíen según la concentración de fármaco que se emplea en pequeños bolos. Esto genera mayor sangrado y menor control de los mismos. Asimismo la inflamación postoperatoria es mayor y existe la posibilidad de “despertarse” durante la cirugía. 

Por todo ello determinamos que de forma genérica el proceso ideal anestésico es la técnica dual anestésica mediante bloqueo nervioso y mascarilla laríngea garantizando la seguridad de la paciente y un postoperatorio sin dolor. 

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