Rinoplastia con Ultrasonidos

rinoplastia con ultrasonidos

En los últimos años el empleo de los ultrasonidos en esta cirugía ha supuesto un importante avance en cuanto a resultados y postoperatorios.

Se trata de una cirugía técnicamente compleja, que requiere de pericia y precisión por parte del cirujano, ya que “cada milímetro tiene repercusión estética y funcional”.

La nariz posee dos componentes: cartilaginoso y óseo. Durante la rinoplastia se actúa sobre ambos. La parte cartilaginosa se trata de forma delicada para afinar la punta, adecuar el dorso y conseguir una nariz más atractiva. Siempre huyendo de rotaciones excesivas de la punta y buscando un resultado natural.

Es en el tratamiento de la parte ósea donde ha surgido una revolución tangible. Hemos pasado de emplear el cincel y el escoplo como escultores grecorromanos, a disponer de una herramienta adecuada a nuestro tiempo: el ultrasonido. Debe reseñarse que el empleo del ultrasonido no sustituye completamente al martillo escoplo y lima, pero sí que los relega a un segundo plano. La principal ventaja del empleo de ultrasonidos es que limitamos la agresión sobre el hueso. En lugar de introducir un elemento cortante empujado por un martillo realizamos pasadas sucesivas sobre la zona ósea mediante un sistema de ondas que moldea la misma. Ello nos proporciona mayor precisión y algo esencial: menos inflamación, de forma que conseguimos postoperatorios en los que la aparición de hematoma es anecdótica, y en los que la recuperación de los pacientes se acelera de manera importante.

En esta intervención el aspecto estético y funcional deben ir ligados debiendo buscar un resultado excelente en sentido estético, pero manteniendo el soporte estructural de la nariz para asegurar un funcionamiento correcto de las válvulas nasales y un tránsito adecuado del aire por las mismas. El ultrasonido sólo actúa sobre el hueso de forma que las estructuras adyacentes quedan indemnes tras su paso limitando la aparición de inflamación.

Asegurar un resultado en rinoplastia, y en general en cualquier cirugía no es posible, sería engañar al paciente, ya que sí se puede orientar sobre el resultado pero no garantizarlo.

En rinoplastia debemos buscar la mejor nariz para nuestro paciente, siempre dentro de la naturalidad y la armonía, no debemos poner la “nariz de otro” sino conseguir que su nariz sea atractiva, armonice su rostro y resalte su belleza sin que resulte palmario que es el resultado de una cirugía.

Es por ello que si bien la técnica es esencial, en Cirugía Plástica debe ir ligada al gusto personal y a la concepción artística del cirujano.