Cómo saber si una herida está infectada

Cicatriz Peritornitis CN Medical

Un motivo frecuente de duda tras una cirugía es la posibilidad de que aparezcan infecciones subclínicas, especialmente a nivel de las zonas de sutura o puntos.

Tras una cirugía se produce una respuesta inflamatoria en el cuerpo que busca evitar las infecciones y favorecer la cicatrización de los tejidos. Esta situación desencadenada por la agresión quirúrgica conlleva la estimulación de células de defensa que al reaccionar enrojecen los tejidos, calientan las cicatrices e incluso generan exudados o colecciones líquidas alrededor de las heridas sin que ello indique la presencia de una infección.

En las zonas suturadas es frecuente la presencia de enrojecimiento y leves secreciones resultado del proceso de reparación. Esas secreciones blanco amarillentas son fisiológicas y deseables ya que son ricas en factores de crecimientos y otros estimulantes del cierre de las heridas. Cuando aparecen malolientes puede ocurrir por tres fenómenos, en orden de frecuencia: insuficiente limpieza de la zona, lo que es frecuente en los primeros días tras la cirugía; por maceración o sufrimiento de la herida, lo que es habitual en zonas como la axila o el ombligo o si no secamos bien las heridas y por último puede deberse a infecciones subclínicas.

Otro signo que se confunde con frecuencia con una infección de la herida quirúrgica es la presencia de exudado blanquecino en los puntos similar al pus pero de menor densidad. Por lo general, lo que observamos es fibrina, creada por el organismo para cicatrizar. En pacientes con baja tolerancia a los puntos internos o que no son capaces de reabsorberlos esta formación de fibrina aumenta hasta aparecer en la zona de la herida. Es incluso frecuente, que días después veamos asomar los extremos de algún punto que el organismo no es capaz de digerir y trata de expulsarlo.

La presencia de pequeñas zona de piel blanquecina en la herida que suele crear alarma es debida, con cierta frecuencia, a la tensión a la que se encuentra la cicatriz que determina que la circulación llegue con dificultad a los bordes de la herida produciéndose un déficit de oxígeno en la zona y generándose una zona que el propio cuerpo elimina generando esa zona blanquecina y de aspecto poco agradable que suele desaparecer dejando una pequeña costra en su lugar mientras en profundidad se inicia la reparación del tejido.

En todos los casos anteriores lo ideal es mantener un contacto sencillo y ágil con el equipo quirúrgico, muchas veces con una simple foto podemos obtener una respuesta tranquilizadora por parte del especialista. Por otro lado, sí que debemos sospechar infección si aparece fiebre mayor de 37,5 grados, aparición de secreciones y exudados continuos y densos o ante enrojecimiento y rubor de grandes áreas alrededor de las suturas.